¿QUÉ ES LA COL? Es una verdura perteneciente a la familia de las crucíferas, la misma de alimentos como el brócoli o la coliflor. Se caracteriza por estar formada por hojas superpuestas que crean una especie de “bola” compacta, aunque no todas las variedades tienen esta forma. Es un alimento muy presente en la cocina europea y especialmente asociado a platos de invierno, gracias a su resistencia al frío y a su versatilidad en la cocina.
TIPOS DE COLES. Aquí es donde la cosa se pone interesante, porque no hay una sola col, sino muchas: - Repollo: la más común, de hojas lisas o rizadas y forma redonda.
- Col lombarda: fácilmente reconocible por su color morado intenso.
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Col rizada o kale: con hojas más sueltas y textura más firme.
- Col de Bruselas: pequeñas y compactas, parecen mini coles.
- Berza: muy utilizada en guisos tradicionales, con hojas grandes y abiertas.
Cada una tiene su textura, su sabor y su mejor forma de cocinarse, lo que la convierte en un ingrediente mucho más versátil de lo que parece a simple vista.
DIFERENCIAS. Aunque muchas veces usamos “col” y “repollo” como si fueran lo mismo, no siempre lo son exactamente. El repollo suele referirse a la variedad más común, de forma redonda y hojas compactas, mientras que “col” es un término más amplio que engloba a diferentes tipos dentro de esta familia. Es decir, todo repollo es col, pero no toda col es repollo. Además, las diferencias entre variedades no son solo visuales: cambian la textura, el sabor (más suave o más intenso) y también la forma en la que se comportan al cocinarse.
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CÓMO COCINARLA. Si la col tiene fama de aburrida, probablemente es porque no se ha cocinado bien. La clave está en no sobre cocinarla y en saber qué variedad usar en cada caso. - Hervida o al vapor: una de las formas más tradicionales, ideal para guarniciones.
- Salteada: permite mantener textura y potenciar su sabor.
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En guisos: especialmente en platos de invierno, donde aporta cuerpo y sabor.
- Fermentada: como en el chucrut, donde cambia completamente su perfil.
- Al horno o a la plancha: cada vez más popular, resaltando su lado más crujiente.
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