Entrevista a María — Lipedema
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| Día del Lipedema |
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Una enfermedad crónica, dolorosa y casi exclusiva de mujeres. Se calcula que afecta al 11% de la población femenina, pero la mayoría tarda años en saber que la tiene.
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Qué debes saber
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| Qué es el lipedema y cómo se trata |
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El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido graso. Provoca una acumulación anormal y simétrica de grasa en piernas, caderas, glúteos y, a veces, brazos, pero respeta manos, pies y tronco.
La grasa lipedémica duele al tacto, da sensación de pesadez y produce hematomas al menor golpe. Suele aparecer o agravarse con los cambios hormonales y tiene un fuerte componente hereditario. No es obesidad y no responde a las dietas o al ejercicio como la grasa común.
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| No tiene cura, pero sí tratamiento para frenar su avance: |
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Drenaje linfático manual |
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Prendas de compresión de tejido plano hechas a medida |
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Ejercicio de bajo impacto (mejor en el agua) |
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Alimentación antiinflamatoria |
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En casos avanzados, liposucción específica |
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Le hemos pedido a María —divulgadora en Instagram (@yo_tambien_tengo_lipoedema) y paciente— que nos cuente cómo se vive por dentro una enfermedad que durante décadas se ha confundido con sobrepeso o falta de voluntad.
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Hablamos con
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María
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@yo_tambien_tengo_lipoedema
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Dietista especializada en inflamación de bajo grado
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Cuatro preguntas a María sobre el lipedema: el camino al diagnóstico, los mitos que más daño hacen y por dónde empezar.
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| 01 |
El camino al diagnóstico |
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| ¿Cuánto tiempo y cuántos médicos hasta el diagnóstico? |
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En mi caso pasaron muchos años, porque he crecido con estas piernas. He vivido siempre con la sensación de “piernas raras” o “por qué tengo yo estas piernas”, pero no creía que fuera una patología.
Antes de llegar al diagnóstico escuché explicaciones muy diferentes: retención de líquidos, mala circulación, genética, sobrepeso… Lo más frustrante ha sido la sensación de que nadie conseguía explicar por qué tenía yo esas piernas.
Cuando por fin encontré la palabra “lipedema”, sentí alivio: vi que les pasaba a más mujeres y que tenía explicación.
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| 02 |
Los mitos que más daño hacen |
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| ¿Qué mito sobre el lipedema te da más rabia escuchar? |
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“La cirugía es la única solución.” No es cierto. Es la única “solución” porque no hemos encontrado tratamientos tempranos ni protocolos individualizados que permitirían frenar la evolución. En la edad adulta el tratamiento es más complicado, pero la base tiene que ser el tratamiento conservador.
“El lipedema es progresivo.” Como si todas las mujeres estuviéramos condenadas a empeorar sin remedio. Puede empeorar a nivel de inflamación cuando no se ha tratado adecuadamente a lo largo de la vida. Hace un par de años, la Dra. Isabel Forner publicó un estudio que demostraba que, si se trata a tiempo y bien, no tiene por qué serlo.
También me preocupa el mensaje de que solo existe una solución, una intervención concreta o un ejercicio específico. Las mujeres merecen información completa, honesta y basada en evidencia para decidir libremente sobre su salud.
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| 03 |
Lo que cambia el día a día |
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| ¿Qué tres cosas cambian de verdad el día a día? |
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Comprender qué está pasando. El conocimiento reduce mucha culpa y mucha frustración. |
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Cuidar la inflamación, el sistema hormonal y el linfático desde una visión global: alimentación, movimiento, descanso, gestión del estrés y hábitos sostenibles. |
| 3 |
Dejar de luchar contra el cuerpo para empezar a escucharlo. Muchas mujeres llevan años sintiendo que han fracasado cuando, en realidad, intentaban resolver un problema que nadie les había explicado, con herramientas que no eran útiles para ellas. |
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| Si te estás reconociendo en esto, ¿por dónde empiezo? |
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Empieza por informarte sin miedo y sin prisas. Busca profesionales formados, contrasta la información y recuerda que un diagnóstico no define quién eres ni determina tu futuro. El primer paso no es pensar en tratamientos: es entender qué está ocurriendo, qué síntomas tienes y qué herramientas pueden ayudarte.
Y, sobre todo, que no te sientas sola. Hay miles de mujeres recorriendo ese mismo camino, y compartir experiencias puede marcar una gran diferencia.
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El objetivo no debería ser vivir pendiente del lipedema, sino aprender a vivir lo mejor posible con tu cuerpo.
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