Transparente, aromático y con más carácter que muchos invitados a una boda, este destilado de uva es uno de los grandes orgullos de la gastronomía sudamericana. Y hoy, en su día, le levantamos la copa como se merece.
ORIGEN. Su nombre proviene del puerto de Pisco, en la costa peruana, desde donde se exportaba este aguardiente ya en el siglo XVI. Desde entonces, el pisco ha recorrido un largo camino hasta convertirse en la base de cócteles tan célebres como el Pisco Sour.
¿QUÉ ES EL PISCO? Es un destilado que se obtiene a partir del mosto fermentado de uvas. A diferencia de otros aguardientes, no se envejece en madera, lo que permite conservar intactos los aromas y sabores de la fruta. El resultado es una bebida limpia, intensa y sorprendentemente elegante. Dependiendo de la variedad de uva utilizada, puede presentar notas florales, afrutadas o especiadas. En nariz es expresivo; en boca, sedoso y persistente, no necesita adornos para brillar.
¿DE PERÚ O CHILE? Si hay algo casi tan famoso como el propio pisco, es el debate sobre su origen. Tanto Perú como Chile elaboran y defienden su versión con auténtica pasión nacional. El pisco peruano se destila una sola vez y no se rebaja con agua, por lo que conserva su graduación alcohólica natural. El chileno, por su parte, puede ajustarse con agua y suele clasificarse según su graduación. Dos estilos distintos, una misma conclusión: ambos tienen legiones de seguidores y una capacidad asombrosa para animar cualquier sobremesa.