Llega el calor y la vida en la terraza, piscina, playa y barbacoas. Pero, aunque todo sea felicidad, lo que parecía que era de la primavera continúa: los estornudos. El alergólogo Adolfo Vélez lo deja claro: no es que en verano haya más alergias, es que pasamos más tiempo fuera y nos cruzamos con más cosas capaces de dispararlas.
MÁS HORAS FUERA. Con el buen tiempo nos exponemos a casi todo a la vez: más plantas, escapadas de turismo, sol, picaduras y comidas fuera de casa. De ahí que las consultas al alergólogo se llenen en estas semanas. Y no a todos nos toca lo mismo según dónde vivamos: en zonas de costa, como Cantabria, mandan los ácaros, con su pico en primavera y otoño, mientras que en el interior, tipo Castilla, lo gordo es el polen de gramíneas de mayo a junio.
EL POLEN NO SE VA DE VACACIONES. Solemos asociar el polen a la primavera, pero en verano sigue ahí. La temporada se alarga más o menos de finales de mayo a agosto, con árboles, gramíneas y malezas como la ambrosía entre los protagonistas. Y hay un compañero que aparece con el calor húmedo: el moho, que con las lluvias de verano encuentra el ambiente perfecto para multiplicarse, tanto fuera como dentro de casa.
CUIDADO CON LO QUE PIDES EN LA TERRAZA. Aquí viene uno de los riesgos que más se nos escapan: comer fuera. El alergólogo Adolfo Vélez avisa de los "alérgenos ocultos" en la cocina de mezclas, las salsas y los ingredientes combinados, capaces de provocar reacciones graves. A eso se suman las picaduras de abejas y avispas, cuyo riesgo, dice, "se multiplican por 100 casi" en estos meses. Su consejo para quien ya se sabe alérgico: botiquín a mano. En casos graves, adrenalina autoinyectable siempre encima; para lo leve, antihistamínicos, pero recetados antes por un médico y "nunca automedicados".
¿ALERGIA AL AIRE ACONDICIONADO? No exactamente. Lo que hace el aparato es remover el polvo y, si anda mal de mantenimiento, soltar hongos o bacterias. Lo mismo pasa con la famosa "alergia al frío": no es alergia ni es un resfriado de virus, sino una mucosa hipersensible que reacciona a los cambios bruscos de temperatura con congestión y estornudos. En cuanto la temperatura se estabiliza, adiós síntomas.
Así que este verano, a disfrutar de la terraza y del chapuzón… con el botiquín, por si acaso.
¿SE PUEDE SER ALÉRGICO A LA LLUVIA? No, no se puede. Pero las corrientes de las tormentas concentran los alérgenos y los arrastran hacia las nubes, donde los rayos y la humedad los rompen en partículas más pequeñas y fáciles de respirar. Luego caen con el chaparrón. O sea, que la lluvia no es la culpable, pero a veces hace de cómplice.