Hoy es el Día de la Nutella, y por eso vamos a dedicar la edición a su ingrediente principal: La avellana. Más allá del praliné o la crema de cacao, esta joya redondeada es fuente de energía, salud y tradición. En esta edición te contamos por qué es el snack perfecto para tu día.
ORIGEN. La avellana proviene del avellano común (Corylus avellana), una planta que se cultiva desde hace siglos en Europa, especialmente en zonas como Italia, España y Turquía. Su uso está documentado desde la antigüedad: los griegos y romanos ya la consideraban un alimento valioso tanto por su sabor como por sus propiedades medicinales. Hoy en día, sigue siendo uno de los frutos secos más valorados, no solo por la industria del dulce, sino también por su versatilidad en la cocina y su alto perfil nutricional.
BENEFICIOS. No te dejes engañar por su tamaño: una porción de avellanas es una bomba de nutrición. Son ricas en grasas saludables, proteínas vegetales, fibra, vitamina E, magnesio y antioxidantes. Todo eso se traduce en beneficios reales: ayudan a regular el colesterol, protegen el corazón, favorecen la digestión, aportan saciedad y combaten el envejecimiento celular. Además, su consumo diario se asocia a una mejor salud metabólica y un sistema nervioso más equilibrado.
¿SALES A CORRER? Si te gusta correr, entrenas o simplemente vas a mil durante el día, las avellanas son el snack que estabas buscando. Aportan energía sostenida gracias a sus grasas saludables, proteína vegetal para ayudar en la recuperación muscular, y son fáciles de llevar a cualquier parte. Además, su bajo índice glucémico las hace ideales para no tener picos de azúcar. Ya sea antes de una carrera o después del entreno, un puñado de avellanas puede ser ese empujón (nutritivo) que necesitas.