Con la llegada de enero, muchas personas sienten la necesidad de “compensar los excesos” de las navidades: comidas más copiosas, más frecuentes, brindis, postres, menos ejercicio… Y claro, también llegan los retos, las dietas exprés y las promesas milagrosas que invaden las redes sociales.
Desde TU DIETISTA Sara Suárez, queremos lanzar un mensaje claro: no es necesario compensar nada. Ni dietas detox, ni ayunos forzados, ni batidos sustitutivos. Lo que tu cuerpo necesita ahora es volver a la rutina con normalidad, sin culpas ni castigos.
Cuidado con las dietas restrictivas y las soluciones mágicas
En esta época del año proliferan los mensajes que prometen resultados rápidos: perder 5 kilos en una semana, “limpiar” el cuerpo en 3 días, eliminar toxinas con un solo producto… Pero este tipo de estrategias, además de no ser efectivas a largo plazo, pueden dañar tu relación con la comida y tu salud mental.
Las dietas restrictivas, los vetos alimentarios sin base científica y los cambios bruscos solo generan frustración, efecto rebote y, en muchos casos, mala relación con la comida. Por eso, desde nuestro enfoque profesional y sostenible, siempre recomendamos retomar los hábitos saludables con naturalidad, sin obsesiones ni extremismos.
¿Qué puedes hacer estos primeros días de enero?
Volver a la normalidad no implica hacer cosas extraordinarias, sino reencontrarte con tu bienestar desde el equilibrio. Aquí van algunas pautas sencillas y efectivas:
- Hidratación, la gran olvidada
Durante las fiestas, muchas veces dejamos de lado el agua. Ahora es buen momento para recuperar el hábito de beber al menos dos litros de agua al día. Puedes ayudarte con infusiones, caldos suaves o llevar siempre contigo una botella reutilizable.
- Recupera tus horarios de descanso
El sueño influye directamente en nuestra salud física y emocional. Intenta acostarte y levantarte a la misma hora, evitando el uso de pantallas al menos 30 minutos antes de dormir. Un descanso reparador mejora tu energía, tu metabolismo y tu estado de ánimo.
- Desayunos completos (¡con proteína!)
Un buen desayuno te ayuda a comenzar el día con energía y saciedad. Incluye una fuente de proteína (como huevo, yogur natural, queso fresco o embutidos de buena calidad), junto a una fruta y una porción de hidrato complejo (como pan integral o avena).
- No llegues con hambre a las comidas principales
Incorporar una media mañana o una merienda equilibrada te ayude a regular el apetito y evitar atracones. Las frutas, los frutos secos naturales o un yogur pueden ser opciones ideales.
- Cena ligera y temprano
Si es posible, cena antes de las 21:00h y procura dejar un margen de al menos dos horas antes de ir a dormir. Opta por preparaciones ligeras, con verduras, proteína de calidad y alguna grasa saludable, como aceite de oliva virgen extra o aguacate.
- El ejercicio, tu gran aliado
No hace falta apuntarse al gimnasio si no te apetece, pero sí es fundamental mover el cuerpo cada día. Lo ideal es:
- Realizar ejercicio de fuerza 2-3 veces por semana.
-
Caminar un mínimo de 10.000 pasos al día.
- Pequeños gestos cuentan: subir escaleras, bajarte una parada antes del bus, ir andando al trabajo o al cole de los peques… Todo suma y contribuye a recuperar el equilibrio sin presiones.
¿Y si me siento culpable por lo que he comido en Navidad?
Lo más importante es entender que la alimentación no se mide en días sueltos, sino en hábitos a largo plazo. Comer más en una época del año es normal, humano y socialmente saludable. No necesitas compensar nada. Solo volver a tu rutina con calma y cariño.
¿Quieres aprender a comer mejor sin restricciones ni culpabilidad?
En TU DIETISTA te ayudamos a crear hábitos reales, sostenibles y respetuosos con tu cuerpo y tus emociones. Si estás buscando una manera sana y equilibrada de cuidar tu alimentación este año, te acompañamos con planes 100% personalizados, sin promesas mágicas, pero con resultados reales.