Dos incendios, la muerte de su esposa, la Gran Depresión y una guerra mundial. No fue un camino nada fácil el que tuvo que recorrer Ole Kirk Kristiansen hasta inventar uno de los juguetes más reconocibles en el mundo, LEGO.
Carpintero de profesión en Dinamarca, Ole comenzó a fabricar juguetes de madera junto a su hijo Godtfred tras la crisis económica. Fue precisamente su hijo quien en 1936, bautizó su negocio como Lego, abreviación de "leg godt", que significa “jugar bien” en danés.
Tras el segundo incendio en 1942 y debido a la escasez de madera, se vieron obligados a reinventarse de nuevo, fue entonces cuando apostaron por el plástico, creando piezas innovadoras que revolucionaron el juego infantil. Su primer gran éxito llegó con un modelo a escala del tractor Ferguson que fue lanzado en 1951 y vendió alrededor de 100.000 unidades en sus tres primeros años en el mercado. Esta popularidad también benefició a otros productos de Lego, como el novedoso sistema de construcción de piezas de plástico, ese con el que todos hemos jugado todavía tenía que mejorar.
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