1. Elige tus “síes” con conciencia
No se trata de privarte de todo, sino de elegir lo que realmente disfrutas y te sienta bien. No hace falta comer de todos los dulces, escoge uno y disfrútalo sin culpa. Puedes incluso preparar un postre casero con ingredientes reales y antiinflamatorios. El poder de decidir está en ti.
2. No llegues con hambre a las comidas importantes
Un snack saludable antes (como un caldo casero, una crema de verduras o unas nueces) te ayudará a no comer impulsivamente y a hacer mejores elecciones.
3. Empieza las comidas con vegetales
Añadir una buena ensalada, un caldo o una crema como primer plato ayuda a preparar tu digestión y estabilizar la glucemia.
4. Incluye proteína de calidad en tus platos
Elige carnes magras, pescado salvaje, huevos eco o legumbres bien cocidas (si las toleras). Esto mantiene tu energía estable y evita picos de azúcar.
5. Muévete de verdad: camina, respira y entrena fuerza
Después de una comida copiosa, una caminata de 20 minutos es oro. Pero no solo eso: el ejercicio de fuerza (aunque sea con tu propio peso) es clave para mejorar la sensibilidad a la insulina y combatir la inflamación de bajo grado. Añade también ejercicios de respiración profunda o coherencia cardíaca: en 3 minutos puedes bajar el cortisol y activar tu sistema parasimpático.
6. Haz pausas de conexión y descanso
El estrés también inflama. Las fiestas no deberían desconectarte de ti misma. Respeta tus momentos de calma, incluso en medio del ruido: una infusión tranquila, un diario de gratitud o simplemente cerrar los ojos y respirar profundo.