Vivimos en una sociedad acelerada, donde casi todo se hace con prisas y por inercia. Dejamos a los niños corriendo para llegar al trabajo, comemos rápido y mal, encadenamos obligaciones y actividades extraescolares, llegamos tarde a casa, nos duchamos, preparamos la cena y, si hay suerte, nos acostamos pronto para empezar de nuevo al día siguiente.
En medio de todo esto, apenas nos queda tiempo para mirarnos a nosotros mismos; probablemente miremos más la pantalla del móvil que nuestro propio reflejo, y mucho menos tendremos tiempo para cocinar con calma o hacer actividad física con regularidad.
En ese contexto, llega el reconocimiento médico del trabajo o una visita al médico de cabecera porque “no terminamos de encontrarnos bien”. Nos piden una analítica y, días después, escuchamos el mensaje tranquilizador: glucosa normal, colesterol bien, triglicéridos en rango. “No hay nada de lo que preocuparse”.
Y, sin embargo, algo no encaja. Seguimos cansados, dormimos mal, vivimos con una sensación constante de estrés, nos miramos al espejo y no nos reconocemos. Pero silenciamos esa incomodidad porque “la analítica estaba bien”. Y así pasan los días, los meses y los años.
El problema es que hemos aprendido a simplificar erróneamente la salud, reduciéndola a unos valores analíticos. Pero he de advertirte, que la salud, y especialmente la salud cardiovascular, se sostiene sobre muchos más pilares. Una analítica de sangre puede aportar información valiosa, sí, pero solo representa una pequeña parte del conjunto de nuestra salud.
De hecho, muchos de los principales factores de riesgo cardiovascular no aparecen en una analítica. Aquí te destaco los más importantes:
-
Sobrepeso y obesidad: se valoran por el índice de masa corporal, independientemente de los análisis.
- Prehipertensión o hipertensión arterial: relacionadas con la rigidez vascular y responsables de infartos e ictus.
-
Tabaquismo: considerado por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad crónica y adictiva con un enorme impacto cardiovascular.
- Consumo habitual de alcohol: un tóxico directo para el corazón, sin más rodeos.
-
Sedentarismo: altera tus analíticas y la tensión arterial, reduce tu masa muscular y, por ende, acorta la esperanza de vida.
- Alimentación desequilibrada: basada en ultraprocesados, grasas trans y baja en comida real.
Por eso, no todo se resume a una analítica “normal”. Se puede estar mucho más enfermo cumpliendo varios de estos factores de riesgo que teniendo una ligera alteración en el colesterol.
La buena noticia es que la solución pasa, en gran medida, por actuar sobre los hábitos de vida: abandonar conductas tóxicas, mejorar la alimentación y mover el cuerpo de forma regular. Frente a la falta de tiempo, la clave está en priorizar y aceptar que se puede:
-
Empezar caminando en vez de corriendo.
- Ejercitarse 15 minutos en casa en vez de una hora en el gimnasio.
- Incorporar algo de verdura en cada comida en vez de someterse a dietas estrictas e insostenibles.
-
Sustituir la cerveza con alcohol por una 0,0.
- Y como estos, muchos cambios más.
Los pequeños hábitos sostenibles en el tiempo generan grandes resultados: “empieza pequeño, piensa en grande”.
Estos cambios no solo mejoran cómo te sientes hoy, sino que también reducen el riesgo de enfermedad futura, incluso antes de que aparezcan esas alteraciones analíticas que aún no tienes.
Como médico, tras años atendiendo a personas con enfermedad cardiovascular o en riesgo de desarrollarla, he aprendido que más allá de los tratamientos médicos, son los hábitos de vida los que marcan la diferencia entre envejecer con salud o hacerlo con enfermedad.
No olvides esto: no permitas que una simple analítica determine tu verdadero estado de salud. Puedes tener unos análisis perfectos y aun así presentar un mayor riesgo de enfermedad si cumples varios de los factores de riesgo mencionados.
Si te has sentido identificado, si tu cuerpo te está avisando y no sabes por dónde empezar, todo el contenido que comparto en mi cuenta de Instagram está pensado precisamente para ayudarte a dar ese primer paso. Nos vemos allí ;)