Todos hemos salido alguna vez de una consulta con un papel lleno de siglas, cifras y flechitas hacia arriba sin tener ni idea de qué significan. OpenAI calcula que más de 300 millones de personas plantean cada semana a ChatGPT dudas sobre resultados médicos, síntomas, citas o hábitos saludables. La novedad es que desde la semana pasada, en Estados Unidos, el chatbot ya no responde solo con lo que le escribimos, sino también con lo que dice nuestro historial.
Se llama Health y es un espacio dentro de ChatGPT que compara una analítica nueva con las pruebas anteriores, resume lo que ha cambiado desde la última consulta y cruza sueño y actividad física con la rutina diaria. La idea, según la compañía, es dejar de tener que reunir, subir y explicar los mismos datos una y otra vez cada vez que se pregunta algo.
Desde la barra lateral se pueden vincular Apple Health, los historiales médicos compatibles de hospitales estadounidenses, One Medical y Function Health, y una vez sincronizado el sistema recoge medicación, resultados de análisis, patrones de sueño y actividad. Está disponible para mayores de 18 años en web y en iOS, en las cuentas Free, Go, Plus y Pro, aunque el despliegue es gradual y puede tardar semanas en completarse.
Lo interesante es que esa información no se queda encerrada en su apartado, porque ChatGPT puede tirar de ella en cualquier conversación. Una consulta sobre una receta puede tener en cuenta una alergia alimentaria ya registrada, y al buscar restaurante puede colarse una restricción dietética sin necesidad de recordársela. Desde su presentación, la compañía ya apuntaba que la herramienta detectaría tendencias relacionadas con el descanso, la alimentación y la actividad.
En el capítulo de privacidad, OpenAI asegura que los datos conectados llevan cifrado adicional y que ni ellos ni las conversaciones que los usan sirven para entrenar sus modelos ni para dirigir publicidad. Por defecto, la IA pide permiso antes de usarlos, y se puede autorizar consulta a consulta o de forma permanente. Si se desconecta una cuenta, lo sincronizado se borra en un plazo de 30 días, aunque lo que ya haya pasado al historial de conversaciones permanece hasta que se borren esas conversaciones.
El lanzamiento llega con un antecedente incómodo. Según recogió Profesional Review, ChatGPT Health analizó una década de datos del Apple Watch de un periodista del Washington Post y le puso la nota más baja posible en salud cardiovascular, un veredicto que su médico desmintió por completo. OpenAI dice haber trabajado con cientos de médicos para afinar sus modelos, pero admite que la herramienta sigue pudiendo equivocarse y recuerda que no sustituye el criterio de un profesional.
Nosotros, de momento, seguiremos sacando la carpeta de análisis del cajón.