Dejamos atrás los cítricos más protagonistas del invierno y damos paso a frutas más frescas, jugosas y con ese toque dulce que anticipa lo que está por venir.
Las fresas y fresones son, como hablamos en la edición de ayer, las reinas de la temporada. Empiezan a llenar mercados y recetas, y lo mejor es que funcionan prácticamente en cualquier formato: solas, en ensaladas, en postres o incluso en platos salados. Junto a ellas aparecen los nísperos, una fruta corta de temporada pero con un sabor muy característico, entre dulce y ácido, que merece mucho la pena aprovechar mientras está disponible.
Y a medida que avanza la primavera, empiezan a asomar frutas como los albaricoques o las ciruelas, que marcan claramente el cambio hacia una temporada más dulce y colorida. Son jugosas, aromáticas y perfectas tanto para consumir tal cual como para incorporarlas en recetas frescas o postres sencillos.
Además, muchas de estas frutas destacan por su alto contenido en agua, lo que las hace más ligeras y apetecibles a medida que suben las temperaturas.