Una de las tendencias virales del año pasado fue la de la cucharadita de miel y sal, un supuesto truco que promete: desde un sueño reparador hasta mejoras en el estado de ánimo y la energía. Aunque nuestra querida Boticaria García ya ha explicado que esto tiene poco de evidencia científica lo cierto es que la miel tiene increíbles propiedades y entre sus múltiples efectos curativos, puede ser utilizada para esterilizar heridas infectadas, acelerar la recuperación o impedir la aparición de quistes. Hoy vamos a hablar de la miel, de sus propiedades, usos y beneficios.
BENEFICIOS. La miel no es solo un edulcorante bonito, es un combo imbatible de propiedades:
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Es energética, gracias a su alto contenido en azúcares naturales. Ideal para dar un chute de energía antes del gimnasio o para sobrevivir a una reunión que podría haber sido un email.
- Tiene efectos antioxidantes, antiinflamatorios y antimicrobianos.
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Mejora la calidad del sueño si la tomas con una pizca de sal antes de dormir.
- Alivia la tos. De hecho, hay estudios que avalan que puede ser más eficaz que algunos jarabes farmacéuticos.
PARA CURAR. Pocas cosas tan ricas al gusto... y tan útiles en la piel. La miel, especialmente la de manuka, ha sido utilizada en hospitales y clínicas para tratar heridas, úlceras, quemaduras e incluso cortes quirúrgicos. Gracias a su poder antibacteriano, antiinflamatorio y cicatrizante, se convierte en una aliada de primera categoría en la curación de tejidos. Por ejemplo, en varios estudios se observó cómo heridas que no respondían a tratamientos convencionales mejoraban de forma notable tras aplicar miel de forma tópica.
LEJOS DE LOS BEBÉS. Por maravillosa que sea, la miel tiene una contraindicación importante: no debe consumirse en menores de un año. La razón es el riesgo de botulismo infantil, una infección grave causada por una bacteria que puede encontrarse en la miel y que el sistema digestivo de los bebés no está preparado para combatir.