La creatina lleva años en el gimnasio y ahora también en los titulares. Un estudio publicado en julio la relaciona con la metástasis, que es la diseminación de un cáncer ya existente, no su origen. Si la tomas, es lógico que te preocupe.
¿Qué encontraron?
El trabajo, publicado en Nature Communications, se hizo sobre todo en ratones. La creatina actuaba sobre las células de la médula que fabrican las plaquetas. Estas salían más reactivas y más «pegajosas» con las células tumorales, que sobrevivían más en la sangre y formaban más metástasis en el pulmón.
Hay un matiz clave: en casi todos los experimentos, las células tumorales se inyectaban directamente en la sangre. Se medía qué pasa con células tumorales que ya se han soltado, no cómo empieza a extenderse un cáncer.
La parte humana es mucho más pequeña: once voluntarios sanos de 20 a 25 años tomaron 20 gramos diarios durante dos semanas, sin grupo control. Sus plaquetas se volvieron más reactivas, de forma clara en algunas pruebas y solo como tendencia en otras. Esas plaquetas, inyectadas con células tumorales en ratones inmunodeprimidos, aumentaron las metástasis. Los propios autores califican estos datos de preliminares.
¿Qué no demuestra?
No se estudió si esas personas tendrían más riesgo de cáncer ni qué ocurre en pacientes reales, que además suelen ser mayores. Tampoco se probó la dosis habitual, de 3 a 5 gramos diarios: los 20 gramos del estudio equivalen a una fase de carga prolongada. Esa diferencia importa, aunque por sí sola no descarta el hallazgo.
¿Con qué nos quedamos?
Es un trabajo serio que abre una pregunta de seguridad pendiente de resolver en personas. No demuestra que la creatina cause cáncer ni que empeore uno existente en humanos, pero tampoco sería riguroso prometer riesgo cero.
Si tienes un cáncer activo, lo has superado hace poco o estás en tratamiento oncológico, consulta con tu equipo antes de empezar o seguir tomándola. Y si has tenido una trombosis o tomas antiagregantes o anticoagulantes, coméntalo con tu médico: el estudio no lo analizó, pero el mecanismo pasa por las plaquetas.
Para el resto, la creatina monohidrato tiene buena evidencia para mejorar el rendimiento en esfuerzos breves e intensos y la ganancia de fuerza con entrenamiento. No es imprescindible: la decisión debe partir de un objetivo concreto, no de un titular ni de un anuncio.