Si hay algo que no falla en una caseta, es esto:
Pescaito frito: un clásico absoluto. Boquerones, calamares y otros pescados pequeños, rebozados y fritos hasta quedar crujientes. Para compartir, picar… y no parar.
Jamón ibérico: finas lonchas, sabor intenso y ese momento de silencio cuando alguien lo prueba. Imprescindible.
Tortilla de camarones: crujiente, ligera y con ese sabor a mar tan característico. Aunque viene de Cádiz, en Sevilla se ha ganado su sitio.
Gazpacho andaluz: cuando el calor aprieta, entra solo. Fresco, ligero y perfecto para seguir el ritmo de la feria.
Churros con chocolate: porque después de todo lo anterior… siempre hay hueco. Crujientes por fuera, tiernos por dentro y con chocolate para coronar.